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Dirección de Cultura, Prensa y Difusión03.11.17

El poder femenino en la cerveza artesanal

Las mujeres llegaron para protagonizar todos los ámbitos de la vida y la elaboración de cerveza artesanal no se libró de ello. Cuatro son las féminas que cuecen cerveza e integran el colectivo Cerveceros del Litoral.

También cuentan con una científica, Elisa Benítez, titular del grupo de investigación Quitex de la carrera de Ingeniería Química de la sede Resistencia de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Esta es la historia del poder femenino en la cerveza artesanal local y como la intuición se suma a la pasión y la química para hacer de esta bebida una de las de mayor crecimiento en la región.

Dos años atrás pedir una cerveza artesanal era imposible, primero porque no existía elaboración local como ahora y segundo, porque traerla de otros lugares podría ser un riesgo para el paladar y un agujero para el bolsillo. Hoy los amantes locales de la cerveza pueden disfrutar de las marcas que producen los más de 60 cerveceros que integran Cerveceros del Litoral.

Rocío, Stella, María Paz y Victoria llegaron a la cerveza como muchos, por el gusto y añadieron un plus: todas conocieron la cerveza artesanal en viajes fuera de la provincia, probando y desarrollando su paladar. En estas cuatro mujeres también hay otras constantes: todas trabajan con un socio a la par; reconocen a la intuición como el mejor aporte del género y encararon con valentía las críticas masculinas, después de la primera cocción en solitario.

María Paz Liva Besil y Victoria Pastore son dos jóvenes estudiantes de cuarto año de Ingeniería Química que se acercaron a este mundo por intereses comunes y hoy tienen sus propias marcas.

Vonlibe es el nombre de la cerveza que produce María Paz con su socio Estanislao, otro estudiante de Química. “Desde siempre supe que me iba a dedicar a la parte de la cerveza, por eso cuando vi un afiche en la puerta del Quitex decidí hacer el curso de elaboración con Juan Frangioli, Ingeniero en Alimentos, cervecero y dueño del brewpub Skull”, dice María Paz.

Su primera cocción fue en marzo pasado y así nació Vonlibe. La división de las tareas rige en esta producción: Estanislao piensa la receta y María Paz es la encargada de realizar todo lo demás.

“Mi proyección es que esto no quede en un hobby, quiero dedicarme a esto en mi carrera. Soñamos mucho con lo que queremos hacer, pero por ahora tenemos el techo de las inversiones y el dedicarnos a la facultad”, expresa María Paz.

Vonlibe tiene equipo para producir 40 litros por cocción y por semana llegan a hacer 80 litros. Esta mujer cervecera gusta de las APA “y las cervezas con sabores intensos y con mucho aroma a lúpulo”.

Antes de todo esto Victoria Pastore se declaraba como una persona “que no tomaba cerveza”. “La cerveza industrial no me gustó nunca pero cuando conocí algunos bares como Antares o Berlina en Rosario, mi paladar fue cambiando. Hoy me gustan las cervezas suaves, del estilo kölsch”, dice con una sonrisa. Vicky cocina con su novio Facundo y son los autores de Alquimia, una marca que busca mezclar la magia y la química.

“Nuestra primera cocción fue en abril, hicimos una honey y de ahí comenzamos. Antes hicimos el curso de cerveza artesanal que dieron en la facultad, la parte teórica a cargo de la profesora Elisa y la parte práctica los de cerveza El Perro”, recuerda.

Victoria y Facundo le compraron su equipo a un amigo que en algún momento se interesó por la cerveza y producen unos 40 litros mensuales.

La historia de Stella Maris Lavia y Rocío García solo se diferencian por las velocidades con las que encararon la producción de cerveza artesanal. Ambas tienen como socios a sus parejas, Gastón y Pablo, también dos amantes de la bebida.

La primera cocción de Rocío y Pablo fue en julio del año pasado y comenzaron a una escala pequeña y controlada. “Si bien de ahí no paramos, comenzamos con otros conocimientos porque yo soy ingeniera química y mi socio es veterinario. Además como Pablo era amigo de los chicos de El Perro, compartíamos conocimientos y el empuje que nos dieron”, cuenta.

El proceso de Ad Libitum fue escalado: “Comenzamos con una cocción chica para nosotros y amigos. Gustó y fuimos un poco más adelante. La primera fue un kit de 20 litros y tuvimos mucha ayuda para armar nuestras primeras recetas”, dice Rocío.

El nombre que eligieron para su cerveza expresa la pasión con la que emprenden esto, “el poder hacerlo a placer y voluntad, de jugar con la receta porque nos gusta mucho la cerveza lupulada y ahí es donde nos jugamos más”, explica.

Ad Libitum produce hasta 60 litros y como aún no viven de la cerveza artesanal, las cocciones son en su tiempo libre. La producción mensual ronda los 300 litros al mes y ofrecen la cerveza para eventos, fiestas particulares o en la canilla invitada de Skull.

Rocío forma parte del equipo de la cátedra de Biotecnología en la carrera de Ingeniería Química de la sede Resistencia de UTN, lo que le permite tener muchos conocimientos científicos para la elaboración. Y es una mujer que sabe lo que quiere en su vaso: elige las lupuladas, llenas de sabor y aroma.

Stella es la socia de Gastón y hoy tiene el placer de decir que vive de lo que ama: La Pinta es la marca de ellos y produce hasta 500 litros por semana. La primera cocción fue en julio del año pasado, hicieron una dorada pampeana que es un estilo argentino y de allí no pararon.

“Con Gastón empezamos a meternos en el mundo de la cerveza por viajes que hicimos. Cada vez que íbamos a otra provincia, porque acá no había, pedíamos para probar las del lugar. El click fue un viaje al Sur que hicimos en 2015 y durante los 15 días probamos todo lo que pudimos: era como Disney; íbamos a los happy hour; probábamos estilos. Además de gordos, volvimos muy entusiasmados con hacer cerveza y comenzamos a investigar qué curso podíamos tomar”, cuenta.

Desde noviembre del año pasado que Stella cocina sola y se encarga de producir los estilos que vende La Pinta, con la ayuda de un asistente para el manejo de los fermentadores. Recordemos que la cocción de cerveza artesanal es un proceso que dura ocho horas. “Nosotros arrancamos temprano por las temperaturas, entre las 5 y 6 de la mañana todos los días”, explica.

Stella adelantó que pronto abrirán su propio brewpub, que es un bar con fábrica de cerveza.

Todas las mujeres cerveceras coincidieron en que para mantener la calidad en esta etapa de cada proyecto requiere la inversión permanente y ese es el desafío que enfrentan. Y asegura que “vemos las cosas de forma distinta, muchas veces nos enfrentamos al tecnicismo de los hombres”, a quienes invitan a animarse a la intuición porque “capaz llegas al mismo resultado o uno mejor”, dicen sonriendo.

Elisa, la científica de la cerveza

Si hablamos de ciencia en la cerveza artesanal, tenemos que hablar de Elisa Benítez, una ingeniera química que está al frente de la cátedra de Biotecnología de esa carrera en la UTN y conduce el grupo de investigación en Química Teórica y Experimental Quitex.

Elisa estudia la cerveza desde el punto el vista químico desde el 2009 y ahora están dando algunos servicios a la comunidad. Por ejemplo, en el caso del Festival de Cerveza Artesanal de mañana, el Quitex fue el encargado de hacer los controles de parámetros fisicoquímicos como el alcohol y el PH para garantizar la calidad de las cervezas que se venderán.

El Quitex investiga características químicas de la cerveza como la espuma, la clarificación y las contaminaciones que pueden darse. También llegó a elaborar en 2011 una bebida fermentada apta para celíacos a partir del sorgo colorado que hay en la zona y en el evento Ciencia y Cervez se presentó con éxito.

Hay dos desafíos que debe enfrentar la elaboración de cerveza en nuestra región: mantener la temperatura para garantizar las cualidades de cada estilo, recurriendo a métodos de enfriamiento; y mantener las condiciones de sanitización e higiene del proceso para evitar las contaminaciones en el sabor.

En relación a la limpieza, la cerveza está expuesta a la contaminación “porque al ser un mosto azucarado es alimento para cualquier microrganismo que pueden atacarla”, dice Elisa. Las altas temperaturas de nuestra región parecen ser un obstáculo a la producción, por eso pedimos consejo a Elisa: “Las Ale son más controlables porque no les afecta tanto el salto de temperatura como a una Lager, por ejemplo”.

¡A beber se dicho!

Mañana a las 18 comienza la segunda edición del Festival de la Cerveza Artesanal de Resistencia, una propuesta organizada por el Municipio de Resistencia y Cerveceros del Litoral. La cita es el Parque 2 de febrero y habrá más de 32 cerveceros artesanales de Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones; invitados sorpresa; buena música con pantallas en 360°, food trucks, artesanos y muchas actividades para disfrutar en familia y con amigos.

Para que nadie se quede con las ganas en esta edición habrá unos 10000 litros de cerveza artesanal de producción local e invitados. El evento contará además con sorteos, promociones, happy hour y varias sorpresas, que irán presentando a lo largo de la velada. Para quienes quieren asegurarse un vaso de cerveza artesanal, pueden ir a la fun page de Cerveceros del Litoral en Facebook y participar de los sorteos que proponen.
¿Dónde conseguir?

Para quienes quieran probar las cervezas artesanales pueden comunicarse por las siguientes vías:

Ad Libitum, a https://www.facebook.com/Cerveza-Ad-Libitum La Pinta, al teléfono 3624-537646 Vonlibe, al teléfono 3624-901834 Alquimia, al teléfono 3624-720547.


Fuente: Diarionorte.com



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